XLI
Es señal de falta de intelecto dedicar mucho tiempo a las cosas relacionadas con el cuerpo, como ser inmoderado en los ejercicios, en el comer y en el beber, y en el cumplimiento de otras funciones animales.
Estas cosas deben hacerse de forma incidental y nuestra fuerza principal debe aplicarse a nuestra razón.
XLII
Cuando alguien te haga algún mal, o hable mal de ti, recuerda que actúa o habla a partir de la impresión de que le corresponde hacerlo.
Ahora bien, no es posible que siga lo que te parece correcto a ti, sino únicamente lo que le parece tal a él mismo. Por tanto, si juzga a partir de apariencias falsas, el perjudicado es él, ya que él también es el engañado.
Pues si alguien toma una proposición verdadera por falsa, la proposición no sufre daño, sino que solo el hombre resulta engañado. Partiendo, pues, de estos principios, soportarás con mansedumbre a quien te injuria, pues te dirás en cada ocasión: «Así le pareció».
XLIII
Todo tiene dos asas: una por la que puede llevarse, y otra por la que no. Si tu hermano obra injustamente, no teferres al asunto por el asa de su injusticia, pues por esa no puede llevarse, sino más bien por la contraria: que es tu hermano, que se crió contigo; y así te aferrarás a él de modo que pueda llevarse.
XLIV
Estas razones no tienen conexión lógica: