Ahora Rann, el Milano, trae a casa la noche que Mang, el Murciélago, libera; los rebaños están encerrados en establos y chozas, pues hasta el alba somos libres.
Esta es la hora de orgullo y poder, garra, colmillo y uña. ¡Oh, escucha el llamado!—¡Buena caza a todos los que cumplen la Ley de la Selva!
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Epígrafe
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