Fred
No. Tenía que estar en el trabajo a las ocho, todas las mañanas. Pero me acostaba sobre las diez, excepto los sábados por la noche, cuando iba a ver una película o algo así. Yo no sabía lo que era la vida, en Schenectady.
Maxie
Apuesto a que ahora es un libro abierto para ti.
Fred
Imagina—¡salir solo una noche a la semana y encima solo al cinematógrafo! Aquí abajo es como si todas las noches fueran especiales—siempre hay sitios nuevos a donde ir. La señorita Fletcher—¡ella siempre está descubriendo otros nuevos! ¡Estuvimos en tres anoche! ¡Y acabamos a las siete y media de esta mañana, en el Cubo de Sangre! ¡Ese sí que es un sitio animado! Fuimos los últimos en irnos. Paul y Lucille, ellos se fueron a casa a las siete, pero la señorita Fletcher y yo nos quedamos e hizo que el dueño me vendiera seis botellas de su ginebra. Es ginebra de verdad; de la que llaman pro-guerra. Hay que tener buena ginebra. Es una de las cosas que le echan a lo que llaman un cóctel Bronx.