Edna
Una chica sola en Nueva York no puede ser demasiado prudente, especialmente una chica en mi situación. Fíjate en el doctor Quinn, donde trabajo; es uno de los mejores dentistas que hay, y tiene montones de pacientes varones que estarían más que encantados de empezar un pequeño coqueteo. Si hasta el propio Doctor se propasó conmigo el primer día que lo conocí. Resulta que en realidad no era así, pero eso parecía. Me rodeó los hombros con el brazo y yo me aparté de un salto como si fuera un leopardo o algo así, y le dije, le dije: «Doctor, me parece que al final no me apetece trabajar aquí». Entonces se rio y dijo que lo olvidara, que solo me estaba poniendo a prueba. Dijo que no quería una asistente que fuera dada a coquetear. Y desde aquel día no ha vuelto a hacerme ninguna proposición, salvo una o dos veces.
Fred
Se mantendría alejado si yo estaba cerca.
Edna
Ojalá pudieras serlo.