El Sr. F. Madan ha contribuido a Bibliographica (vol. iii. p. 291) con un artículo sumamente valioso sobre la labor del digno librero realista George Thomason. Thomason comenzó en noviembre de 1640, cuando dio inicio el «Largo o Rebelde Parlamento», su gran empresa de coleccionar todos los panfletos publicados en Inglaterra, y la continuó hasta mayo de 1661. Muchos de estos se imprimieron de forma clandestina y se consiguieron con la mayor dificultad; de hecho, setenta y tres de ellos estaban en manuscrito, «los cuales ningún hombre se atrevía entonces a publicar sin poner en peligro su ruina». El Rey y el bando de los Caballeros conocían la existencia de la colección, pero se hizo todo lo posible por ocultar este conocimiento al otro bando.
Si era difícil formar la colección, aún era más difícil conservarla. Se nos dice que,
«para evitar que los descubrieran, cuando el ejército se encontraba en el Norte, los empacó en varios baúles y, a razón de uno o dos por semana, se los envió a un amigo de confianza en Surrey, quien los conservó a buen recaudo; y cuando el ejército marchó hacia el Oeste, temiendo su regreso por esa ruta, fueron enviados a Londres de nuevo; pero el coleccionista no osó guardarlos, sino que los envió a Essex y, así, según se encontraban cerca del peligro, aun a costa de grandes gastos y trasladándolos a tiempo, los puso a salvo, mientras seguía perfeccionando la obra».
Después, para mayor seguridad, fueron alojados en la Biblioteca Bodleian, y se hizo un trato simulado, y se dio un recibo por 1000 libras a la Universidad de Oxford, para que «si el Usurpador los descubría, la Universidad pudiera reclamarlos, pues tenía mayor poder para luchar por ellos que un particular».