El «Grete Booke», descrito más arriba, se encuentra ahora entre los Manuscritos Lansdowne (núm. 285) en el Museo Británico, y está ampliamente descrito en el Catálogo de dicha Colección, 1812 (Parte II, págs. 99-102).
Al citar los detalles anteriores sobre la venta temprana de manuscritos y el coste de producción, no se ha intentado calcular el valor actual de las cantidades consignadas, porque no se dispone de los datos para tal cálculo.
Conviene, sin embargo, que el lector recuerde que las diversas cantidades mencionadas debían de equivaler, como mínimo, a diez veces estas sumas en la actualidad. El profesor Middleton multiplica por diez, pero cuando encontramos a un amanuense experto que cobra un penique y dos peniques por un folio, y la «manutención» de otro se fija en diez peniques por semana, podemos calcular con seguridad que el multiplicador era considerablemente superior a diez en los siglos xiv y xv.
Los amanuenses e iluminadores ya mencionados eran trabajadores independientes, contratados por corporaciones y hombres acaudalados para producir libros para sus bibliotecas; pero no se debe pasar por alto aquí a los productores de libros al por mayor, que empleaban a ejércitos de amanuenses. Vespasiano di Bisticci de Florencia (n. 1421) fue el principal de estos libreros y contribuyó a formar las tres bibliotecas más famosas de Italia: la Laurenciana