griego fuera parcial e incompleto, deben señalarse, sin embargo, algunas consideraciones importantes.
a) Los filósofos socráticos son nuestra principal fuente sobre las ideas económicas de los griegos. No deben, por tanto, extraerse de ellos conclusiones demasiado generales sobre la actitud general de los griegos. Jenofonte está mucho más libre del énfasis ético que los demás socráticos. Tucídides está completamente libre de él, y es muy probable que su punto de vista se acercara mucho más al del ciudadano ateniense medio.
b) La confusión no se debía meramente a la ética individual, pues la filosofía moral griega siempre tuvo como objetivo el bienestar del Estado. En efecto, la razón fundamental de esta estrecha unión entre economía, ética y política es la genuina idea de que el Estado debe elevarse por encima de los conflictos internos y unificar a todos en la búsqueda del interés común.9
c) El punto de vista de los filósofos griegos ciertamente no es más censurable que el de la llamada economía política ortodoxa.10 Representan dos extremos. Si bien la teoría griega no le otorgó a la riqueza su pleno derecho y era susceptible de ser acusada de sentimentalismo, la doctrina ricardiana, con su «hombre económico» que eliminaba todos los demás ideales e impulsos, era una abstracción irreal y perniciosa. De ambos errores, el griego es el menos censurable y está más acorde con la tendencia del pensamiento económico actual. Los mejores economistas insisten hoy cada vez más en la idea griega de que los problemas económicos deben considerarse desde el punto de vista del hombre en su totalidad como ciudadano en la sociedad.
La economía política moderna «ha colocado al hombre como hombre y no a la riqueza en primer plano, y ha subordinado todo a su verdadero bienestar». > «El amor, la generosidad, la nobleza de carácter, la abnegación y todo lo que hay de mejor y más verdadero