arraigan esencialmente en las condiciones económicas, aunque esto tampoco fue pasado por alto en absoluto por Platón y Aristóteles.
- Tendencia ascética.—No puede negarse, sin embargo, que, como resultado de la exagerada importancia concedida a lo ético, el pensamiento económico griego se vio coartado por un cierto ascetismo. Pero esto fue también un producto de las tendencias pesimistas de la propia filosofía griega. Además, las ideas ascéticas de los filósofos no pueden aceptarse como la actitud común de los ciudadanos atenienses, del mismo modo que no puede tomarse a Thoreau como criterio del pensamiento económico de su época en Nueva Inglaterra.15
El ascetismo era ciertamente ajeno a la mentalidad de Pericles y Tucídides. En el curso de nuestra exposición, además, veremos que representa, al fin y al cabo, tan solo una faceta del pensamiento de los propios filósofos.
- Tendencia socialista.—Como la economía griega se interesaba principalmente en los problemas de la distribución, tendía hacia el socialismo, tanto en la teoría como en la práctica. Esto fue también una consecuencia natural del hecho de que los intereses individuales se subordinaban al bienestar público. Aunque la segunda mitad del siglo V presenció un gran movimiento individualista en Grecia, y aunque el individualismo y la independencia se mencionan a menudo como características griegas prominentes, estos términos no constituían un principio político fundamental, ni siquiera en la libre democracia ateniense, en el mismo sentido en que lo hacen hoy entre nosotros. La vida del ciudadano griego se vivía mucho más para el Estado, y estaba mucho más absolutamente a disposición de este, de lo que ocurre en cualquier democracia moderna. En Grecia, la política era así la ciencia social de mayor importancia, y el propósito supremo de