Los demás, como los niños y los hombres aniñados, que no poseen el arte de calificar y preparar estos minerales activos, bien pueden ser exhortados a abstenerse, pero impedidos por la fuerza no podrán serlo por toda la censura que la Santa Inquisición haya podido idear jamás. Lo cual es lo que prometí exponer a continuación: que esta ordenanza de censura no contribuye en nada al fin para el que fue concebida; y casi se me ha adelantado al quedar clara por sí misma mientras se explicaba todo esto. Ved la ingenuidad de la Verdad, la cual, cuando encuentra una mano libre y dispuesta, se abre ante nosotros con mayor rapidez de la que el paso del método y el discurso pueden alcanzar.
Fue la tarea con la que comencé, mostrar que ninguna nación, o Estado bien constituido, si valoraban en algo los libros, empleó jamás este método de censura previa; y se podría responder que esta es una medida de prudencia descubierta recientemente. A lo que replico que, así como era algo insignificante y obvio en lo que pensar, de haber