búsqueda de la verdad y la libertad, exclamaría tal vez como lo hizo Pirro, admirando la docilidad y el valor romanos: > Si tales fueran mis epirotas, no desearía el mayor designio que pudiera intentarse para hacer dichosa a una Iglesia o a un
Sin embargo, estos son los hombres contra los que se clama por cismáticos y sectarios; como si, mientras se construye el templo del Señor, unos cortando, otros escuadrando el mármol, otros tallando los cedros, hubiera una suerte de hombres irracionales incapaces de comprender que ha de haber muchos cismas y muchas disecciones en la cantera y en la madera antes de que la casa de Dios pueda ser edificada.
Y cuando cada piedra es colocada con arte, no puede quedar unida en una continuidad, tan solo puede ser contigua en este mundo; ni tampoco cada pieza del edificio puede ser de una sola forma; antes bien, la perfección consiste en esto: que de muchas variedades moderadas y disimilitudes fraternales que no sean enormemente desproporcionadas, surge la hermosa y graciosa simetría que ensalza todo el conjunto y estructura.
Seamos, por tanto, constructores más considerados, más sabios en la arquitectura espiritual, cuando se espera una gran reforma. Pues ahora parece