Reforma no buscase más que hacer sitio a otros en sus sedes bajo otro nombre, las artes episcopales comienzan a brotar de nuevo, la vasija de la verdad no debe verter más aceite, la libertad de imprenta debe ser esclavizada de nuevo bajo una comisión prelaticia de veinte, el privilegio del pueblo anulado, y, lo que es peor, la libertad del saber debe gemir de nuevo, y volver a sus viejas cadenas: todo esto estando aún el Parlamento en sesiones. Aunque sus propios argumentos y defensas recientes contra los prelados debieran recordarles que esta violencia obstruccionista encuentra por lo general un resultado totalmente opuesto al fin que persigue: en vez de suprimir sectas y cismas, los suscita y los investid de reputación. > El castigar a los ingenios acrecienta su autoridad, dice el vizconde de St. Albans; y un escrito prohibido es considerado como una cierta chispa de verdad que salta al rostro de quienes buscan apagarla. Esta Orden, por tanto, puede resultar una madre nutricia para las sectas, pero demostraré fácilmente cómo será una madrastra para la Verdad: y primero al incapacitarnos para la defensa de lo que ya es
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Areopagitica
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