Estos hechos tienen un significado evidente bajo la hipótesis de que las especies son solo variedades bien marcadas y permanentes; pues dondequiera que se hayan formado muchas especies del mismo género, o donde, si se nos permite usar la expresión, la fábrica de especies ha estado activa, por lo general debemos hallar que la fábrica sigue en activo, más aún cuando tenemos todas las razones para creer que el proceso de fabricar nuevas especies es lento.
Y esto ciertamente se cumple si las variedades se consideran como especies incipientes; pues mis tablas muestran claramente, como regla general, que, dondequiera que se hayan formado muchas especies de un género, las especies de dicho género presentan un número de variedades —es decir, de especies incipientes— superior a la media.
No es que todos los grandes géneros estén variando mucho en la actualidad, aumentando así el número de sus especies, ni que ningún género pequeño esté variando y aumentando; pues si esto hubiera sido así, habría sido fatal para mi teoría, por cuanto la geología nos dice claramente que los géneros pequeños, con el transcurso del tiempo, a menudo han aumentado mucho de tamaño, y que los grandes géneros con frecuencia han llegado a su máximo, han declinado y han desaparecido.
Todo lo que queremos demostrar es que, donde se han formado muchas especies de un género, por término medio muchas se siguen formando todavía, y esto sin duda se cumple.