En las palomas volteadoras, aunque algunas de las subvariedades difieren en el carácter importante de la longitud del pico, todas se mantienen juntas por tener el hábito común de dar volteretas; pero la raza de cara corta ha perdido casi o totalmente este hábito; sin embargo, sin meditar en el asunto, estas volteadoras se mantienen en el mismo grupo por estar emparentadas por la sangre y ser semejantes en algunos otros aspectos.
Con las especies en estado de naturaleza, en realidad todo naturalista ha introducido la ascendencia en su clasificación; pues incluye en su grado más bajo, el de especie, a los dos sexos; y cuán enormemente difieren a veces estos en los caracteres más importantes es sabido por todo naturalista: apenas puede afirmarse un solo hecho en común de los machos adultos y los hermafroditas de ciertos cirípedos, y sin embargo a nadie se le ocurre separarlos.
Tan pronto como se supo que las tres formas de orquídeas, Monachanthus, Myanthus y Catasetum, que anteriormente habían sido catalogadas como tres géneros distintos, a veces se producían en la misma planta, fueron consideradas inmediatamente como variedades; y ahora he podido demostrar que son las formas masculina, femenina y hermafrodita de la misma especie.
El naturalista incluye como una sola especie los diversos estados larvarios del mismo individuo, por mucho que puedan diferir entre sí y del adulto; así como las llamadas generaciones alternantes de Steenstrup, que solo en un sentido técnico pueden ser consideradas como el mismo individuo. Incluye las monstruosidades y las variedades, no por su parecido parcial con la forma parental, sino porque descienden de ella.
Como la descendencia se ha empleado universalmente para clasificar juntos a los individuos de una misma especie, a pesar de que los machos, las hembras y las larvas son a veces extremadamente diferentes; y como se ha empleado para clasificar variedades que han experimentado una cierta