de expulsar a casi dos terceras partes de la totalidad de los afiliados del partido para librarse de sus acusadores, los líderes de la Izquierda.
Este escándalo y desastre para una causa a la que fingían servir son los resultados lógicos de una doble hipocresía: el esfuerzo por engañar al público votante y a los funcionarios de nuestro Gobierno mediante una simulación de moderación en los periódicos y los discursos de campaña, mientras que, al mismo tiempo, se engañaba a las bases que pagan sus cuotas en el partido con expresiones de lealtad al radicalismo.
Los hechos significativos para estimar el carácter revolucionario del Partido Socialista estadounidense, tal como fue reclutado y adoctrinado por sus