"Interesante es ver a estos reaccionarios clericales intentando avivar hasta convertir en llama las brasas agonizantes y las cenizas del entusiasmo religioso de épocas pasadas, que ahora están a punto de extinguirse, y alineando los restos del miedo y la ignorancia contra la marcha inexorable de la humanidad y el progreso social. "No tenemos respuesta verbal que gastar en ellos. No lo valen. Bien sabemos que su simulacro de ataque no es sino un movimiento defensivo. La única respuesta que deben esperar de nosotros se dará en la firme continuación de nuestra obra. Pues podemos poner a mil trabajadores en el campo por cada uno de ellos, y a pesar de todo lo que puedan hacer, les arrebaremos miles y cientos de miles de aquellos que hoy los siguen, y en cuya ignorancia únicamente radica su fuerza defensiva. Las condiciones económicas luchan de nuestro lado. Su Cristo capitalista no puede alimentar a la multitud. Nosotros podemos enseñar a la multitud cómo alimentarse a sí misma".
"The Proletarian", el periódico socialista de Detroit, en su edición de abril de 1919, nos dice que «el socialismo no es una religión; explica las causas y las falacias que subyacen a todas las religiones».
En la "International Socialist Review" de agosto de 1908 se hace una confesión notable en relación con la religión: