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nydus/Anarchism and Other EssaysPublic
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Prefacio

A Friedrich Nietzsche, por ejemplo, se le denigra como un enemigo de los débiles porque creía en el SUPERHOMBRE. A los intérpretes superficiales de esa mente titánica no se les ocurre que esta visión del SUPERHOMBRE también exigía un estado de sociedad que no dé a luz a una raza de debiluchos y esclavos.

Es la misma estrecha actitud que no ve en Max Stirner más que al apóstol de la teoría «sálvese quien pueda» [lit. cada uno para sí, y que el diablo se lleve al último].

Que el individualismo de Stirner contiene las mayores posibilidades sociales es totalmente ignorado.

Sin embargo, no deja de ser cierto que si la sociedad ha de llegar a ser libre algún día, lo será a través de individuos liberados, cuyos esfuerzos libres hagan la sociedad.

Estos ejemplos me traen a la objeción que se planteará a MINORÍAS CONTRA MAYORÍAS.

Sin duda, seré excomulgado como enemigo del pueblo, porque repudio a las masas como factor creativo. Prefiero eso antes que hacerme culpable de los tópicos demagógicos tan comúnmente en boga como cebo para el pueblo.

Conozco demasiado bien la enfermedad de las masas oprimidas y desheredadas, pero me niego a recetar los ridículos paliativos habituales que no permiten al paciente ni morir ni sanar.

Uno no puede ser demasiado extremista al tratar los males sociales; además, lo extremo es generalmente lo verdadero. Mi falta de fe en la mayoría está dictada por mi fe en las potencialidades del individuo.

Solo cuando este último sea libre de elegir a sus asociados para un propósito común, podremos esperar orden y armonía de este mundo de caos y desigualdad.

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