Las emociones del hombre ignorante se mantienen continuamente en tensión mediante los relatos más espeluznantes sobre el anarquismo. No hay nada demasiado escandaloso para ser empleado contra esta filosofía y sus exponentes.
Por lo tanto, para el imprudente, el anarquismo representa lo que el proverbial mal hombre para el niño: un monstruo negro empeñado en tragarse todo; en suma, destrucción y violencia.
¡Destrucción y violencia! ¿Cómo va a saber el hombre común que el elemento más violento de la sociedad es la ignorancia; que su poder de destrucción es precisamente aquello contra lo que combate el anarquismo?
Tampoco es consciente de que el anarquismo, cuyas raíces forman parte, por decirlo así, de las fuerzas de la naturaleza, destruye, no el tejido sano, sino los crecimientos parásitos que se alimentan de la esencia vital de la sociedad. Se trata meramente de limpiar el terreno de maleza y artemisa, para que pueda dar finalmente frutos sanos.
Alguien ha dicho que exige menos esfuerzo mental condenar que pensar. La extendida indolencia mental, tan imperante en la sociedad, demuestra que esto es tristemente cierto. En lugar de ir al fondo de cualquier idea dada, de examinar su origen y significado, la mayoría de la gente o bien la condena por completo, o bien se fía de alguna definición superficial o prejuiciosa de lo accesorio.
El anarquismo insta al hombre a pensar, a investigar, a analizar cada proposición; pero para que la capacidad cerebral del lector promedio no sea demasiado exigida, yo también empezaré con una definición y luego elaboraré sobre esta última.
ANARQUISMO:—La filosofía de un nuevo orden social basado en la libertad sin restricciones por leyes hechas por el hombre; la teoría de que todas