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nydus/Anarchism and Other EssaysPublic
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Francisco Ferrer y la Escuela Moderna

Con tan infames mentiras intentan matarme.

El mensajero está a punto de partir y no tengo tiempo para más.

Todas las pruebas presentadas al juez instructor por la policía no son más que un tejido de mentiras e insinuaciones calumniosas. Pero no hay pruebas contra mí, ya que no he hecho absolutamente nada.

FERRER.

El trece de octubre de 1909, el corazón de Ferrer, tan valiente, tan firme, tan leal, dejó de latir.

¡Pobres necios! El último latido agonizante de aquel corazón apenas se había apagado cuando comenzó a latir centuplicado en los corazones del mundo civilizado, hasta convertirse en un trueno terrible, lanzando su maldición contra los instigadores del negro crimen.

¡Asesinos de ropaje negro y piadoso talante, al banquillo de la justicia!

¿Participó Francisco Ferrer en el levantamiento antimilitarista?

Según la primera acusación, aparecida en un periódico católico de Madrid y firmada por el obispo y todos los prelados de Barcelona, ni siquiera se le acusaba de participación. La acusación sostenía que Francisco Ferrer era culpable de haber organizado escuelas impías y de haber circulado literatura impía. Pero en el siglo XX los hombres ya no pueden ser quemados meramente por sus creencias impías. Había que idear algo más; de ahí el cargo de instigar el levantamiento.

En ninguna fuente auténtica investigada hasta el momento se pudo hallar una sola prueba que vinculara a Ferrer con la revuelta. Pero claro, las autoridades no buscaban ni aceptaban pruebas. Había setenta y dos testigos, sin duda, pero sus declaraciones fueron tomadas por escrito. Jamás fueron careados con Ferrer, ni él con ellos.

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