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nydus/Anarchism and Other EssaysPublic
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La psicología de la violencia política

donde tenía derecho a creer que aquel que estaba cansado de los dolores de la civilización podría descansar a la sombra de las palmeras y estudiar allí la naturaleza. Pues bien, allí mismo, más que en ninguna otra parte, he visto al capital llegar, como un vampiro, a chupar la última gota de sangre de los desdichados parias.

"Luego regresé a Francia, donde me estaba reservado ver a mi familia sufrir atrozmente. Esta fue la última gota en la copa de mis penas. Cansado de llevar esta vida de sufrimiento y cobardía, llevé esta bomba a aquellos que son los principales responsables de los sufrimientos sociales.

Se me reprochan las heridas de aquellos que fueron alcanzados por mis proyectiles. Permítanme señalar de paso que, si los burgueses no hubieran masacrado o causado masacres durante la Revolución, es probable que todavía estarían bajo el yugo de la nobleza. Por otra parte, sumen los muertos y heridos en Tonkín, Madagascar, Dahomey, añadiendo a ellos los miles, sí, millones de desgraciados que mueren en las fábricas, las minas y dondequiera que se siente el poder triturador del capital. Añadan también a los que mueren de hambre, y todo esto con el asentimiento de nuestros Diputados. ¡Junto a todo esto, cuán poco peso tienen los reproches que ahora se me hacen!

Es verdad que una cosa no borra la otra; pero, al fin y al cabo, ¿no estamos obrando en defensa propia cuando respondemos a los golpes que recibimos desde arriba? Sé muy bien que se me dirá que debí haberme limitado a la palabra para vindicar las reivindicaciones del pueblo. ¡Pero qué le vamos a hacer! Hace falta una voz fuerte para hacer oír a los sordos. Demasiado tiempo han respondido a nuestras voces con la cárcel, la soga, las descargas de fusilería. No os equivoquéis; la explosión de mi bomba no es únicamente el grito del rebelde Vaillant, sino el grito de toda una clase que vindica sus derechos, y que pronto añadirá los actos a las palabras. Pues, estad seguros de ello, en vano aprobarán leyes. Las ideas de los pensadores no se detendrán; así como,

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