Codal
nydus/Anarchism and Other EssaysPublic
Página 161 de 235
Table of Contents

El sufragio femenino

A decir verdad, los estudiantes más avanzados del sufragio universal han llegado a comprender que todos los sistemas de poder político existentes son absurdos y resultan totalmente inadecuados para hacer frente a los urgentes problemas de la vida. Este punto de vista también se ve respaldado por la afirmación de alguien que es una ferviente creyente en el sufragio femenino, la Dra. Helen L. Sumner.

En su competente obra sobre el SUFRAFIO IGUAL [EQUAL SUFFRAGE], dice:

"En Colorado, encontramos que el sufragio igual sirve para mostrar de la manera más sorprendente la podredumbre esencial y el carácter degradante del sistema existente".

Por supuesto, la Dra. Sumner tiene en mente un sistema de votación en particular, pero lo mismo se aplica con igual fuerza a toda la maquinaria del sistema representativo. Con semejante base, es difícil entender cómo la mujer, como factor político, podría beneficiarse a sí misma o al resto de la humanidad.

Pero, dicen nuestras devotas del sufragio, miren los países y los Estados donde existe el sufragio femenino. Vean lo que la mujer ha logrado: en Australia, Nueva Zelanda, Finlandia, los países escandinavos y en nuestros propios cuatro estados: Idaho, Colorado, Wyoming y Utah.

La distancia presta encanto —o, para citar una fórmula polaca— "se está bien donde no estamos".

Así, uno asumiría que esos países y estados son distintos a otros países o estados, que tienen mayor libertad, mayor igualdad social y económica, una apreciación más fina de la vida humana, una comprensión más profunda de la gran lucha social, con todas las cuestiones vitales que esta implica para la raza humana.

161