Hamon, autor de la brillante obra UNE PSYCHOLOGIE DU MILITAIRE PROFESSIONEL, quien ha llegado a estas sugerentes conclusiones:
"The positive method confirmed by the rational method enables us to establish an ideal type of Anarchist, whose mentality is the aggregate of common psychic characteristics. Every Anarchist partakes sufficiently of this ideal type to make it possible to differentiate him from other men. The typical Anarchist, then, may be defined as follows: A man perceptible by the spirit of revolt under one or more of its forms,—opposition, investigation, criticism, innovation,—endowed with a strong love of liberty, egoistic or individualistic, and possessed of great curiosity, a keen desire to know. These traits are supplemented by an ardent love of others, a highly developed moral sensitiveness, a profound sentiment of justice, and imbued with missionary zeal."
A las características anteriores, dice Alvin F. Sanborn, deben añadirse estas cualidades valiosas: un amor poco común por los animales, una dulzura sobresaliente en todas las relaciones ordinarias de la vida, una sobriedad de comportamiento excepcional, frugularidad y regularidad, austeridad incluso de vida, y un valor incomparable.2
"Hay una verdad de Perogrullo que el hombre de la calle parece olvidar siempre, cuando injuria a los anarquistas, o a cualquier partido que resulte ser su bête noire del momento, como la causa de algún ultraje recién perpetrado. Este hecho indiscutible es que los atentados homicidas han sido, desde tiempos inmemoriales, la respuesta de clases hostigadas y desesperadas, y de individuos hostigados y desesperados, a los agravios de sus semejantes que sentían como intolerables. Tales actos son el rebote violento de la violencia, ya sea agresiva o represiva; son la última lucha desesperada de la naturaleza humana ultrajada y exasperada por un espacio para respirar y por la vida. Y su causa no radica en ninguna convicción especial, sino en las profundidades de esa misma naturaleza