deseo cederles nada, sino adiestrarlas, dividirlas y desmembrarlas, y extraer de ellas a los individuos. ¡Las masas! La calamidad son las masas. No deseo ninguna masa en absoluto, sino únicamente hombres honrados, mujeres encantadoras, dulces y consumadas».
En otras palabras, la verdad viva y vital del bienestar social y económico se convertirá en realidad únicamente a través del celo, el valor y la determinación implacable de minorías inteligentes, y no a través de las masas.