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nydus/Anarchism and Other EssaysPublic
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La tragedia de la emancipación de la mujer

Comienzo con una confesión: Independientemente de toda teoría política y económica que trate sobre las diferencias fundamentales entre los diversos grupos de la raza humana, independientemente de las distinciones de clase y raza, independientemente de todas las líneas fronterizas artificiales entre los derechos de la mujer y los derechos del hombre, sostengo que hay un punto en el que estas diferenciaciones pueden encontrarse y fundirse en un todo perfecto.

Con esto no quiero proponer un tratado de paz. El antagonismo social general que se ha apoderado de toda nuestra vida pública hoy en día, provocado por la fuerza de intereses opuestos y contradictorios, se vendrá abajo cuando la reorganización de nuestra vida social, basada en los principios de la justicia económica, se haya convertido en una realidad.

La paz o la armonía entre los sexos y los individuos no depende necesariamente de una igualación superficial de los seres humanos; tampoco exige la eliminación de los rasgos y peculiaridades individuales. El problema que hoy se nos presenta, y que un futuro muy próximo habrá de resolver, es cómo ser uno mismo y, sin embargo, estar en unidad con los demás, sentir profundamente con todos los seres humanos y aun así conservar las cualidades propias y características. Esto me parece ser la base sobre la cual la masa y el individuo, el verdadero demócrata y la verdadera individualidad, el hombre y la mujer, pueden encontrarse sin antagonismo ni oposición. El lema no debería ser: Perdonaos los unos a los otros; más bien: Comprenderos los unos a los otros. La tan

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