Finlandia necesita urgentemente libertadores heroicos. ¿Por qué la papeleta de voto no los ha creado? El único vengador finlandés de su pueblo fue un hombre, no una mujer, y utilizó un arma más eficaz que la papeleta de voto.
En cuanto a nuestros propios Estados donde las mujeres votan, y que son señalados constantemente como ejemplos de maravillas, ¿qué se ha logrado allí mediante el voto que las mujeres no disfruten en gran medida en otros Estados; o que no pudieran lograr mediante esfuerzos enérgicos sin el voto?
Es verdad que en los Estados con sufragio femenino se les garantizan a las mujeres los mismos derechos sobre la propiedad; pero ¿de qué le sirve ese derecho a la masa de mujeres sin propiedades, a los miles de trabajadoras asalariadas que viven al día?
Que el sufragio igualitario no afectó —ni puede afectar— su condición es algo que admite incluso la doctora Sumner, quien sin duda se encuentra en una posición para saberlo. Como ferviente sufragista, y habiendo sido enviada a Colorado por la Liga Colegiada por el Sufragio Igualitario del Estado de Nueva York para recopilar material a favor del sufragio, ella sería la última en decir algo despectivo; sin embargo, se nos informa que «el sufragio igualitario apenas ha afectado las condiciones económicas de las mujeres. Que las mujeres no reciben igual paga por igual trabajo, y que, aunque la mujer en Colorado ha disfrutado del sufragio escolar desde 1876, a las maestras se les paga menos que en California».
Por otra parte, la señorita Sumner no toma en cuenta el hecho de que, aunque las mujeres han tenido el sufragio escolar durante treinta y cuatro años, y el sufragio igualitario desde 1894, el censo realizado únicamente en Denver hace unos meses reveló la existencia de quince mil niños escolares deficientes.