Ibsen, el supremo detractor de todas las falsedades sociales, ha descorrido el velo de la hipocresía de sus rostros. Su mayor embestida, sin embargo, se dirige contra los cuatro puntos cardinales que sostienen la endeble red de la sociedad.
- Primero, la mentira sobre la que descansa la vida actual;
- segundo, la futilidad del sacrificio tal como lo predican nuestros códigos morales;
- tercero, la mezquina consideración material, que es el único dios al que adora la mayoría;
- y cuarto, la influencia entorpecedor del provincianismo.
Estos cuatro elementos reaparecen como el LEITMOTIF en las obras de Ibsen, pero particularmente en LOS PILARES DE LA SOCIEDAD, CASA DE MUÑECAS, ESPECTROS y UN ENEMIGO DEL PUEBLO.
¡Pilares de la sociedad! ¡Qué tremenda acusación contra la estructura social que se apoya en pilares podridos y descompuestos!, pilares bellamente dorados y aparentemente intactos, que sin embargo se limitan a ocultar su verdadero estado.
¿Y cuáles son estos pilares?
El cónsul Bernick, en la cúspide misma de su carrera social y financiera, benefactor de su ciudad y el pilar más fuerte de la comunidad, ha llegado a la cumbre a través del cauce de la mentira, el engaño y el fraude. Ha robado a su amigo del alma, Johann, su buena reputación, y ha traicionado a Lona Hessel, la mujer a quien amaba, para casarse con la hermanastra de esta por causa de su dinero. Se ha enriquecido mediante transacciones turbias, bajo la cobertura del "bien de la comunidad", y finalmente llega incluso al extremo de poner