En los tiempos modernos, la Iglesia es un poco más prudente en ese sentido. Al menos ya no exige abiertamente tributo a las prostitutas. Le resulta mucho más rentable dedicarse a los bienes raíces, como la iglesia de la Trinidad, por ejemplo, alquilando trampas mortales a un precio exorbitante a quienes viven de la prostitución y gracias a ella.
Por mucho que me gustaría, mi espacio no permite hablar de la prostitución en Egipto, Grecia, Roma y durante la Edad Media. Las condiciones en este último período son particularmente interesantes, por cuanto la prostitución estaba organizada en gremios, presididos por una Reina de burdel.
- Estos gremios empleaban las huelgas como medio para mejorar su condición y mantener un precio estándar.
Ciertamente, ese es un método más práctico que el utilizado por el esclavo asalariado moderno en la sociedad.
Sería parcial y extremadamente superficial sostener que el factor económico es la única causa de la prostitución. Hay otros no menos importantes y vitales. Eso también lo saben nuestros reformadores, pero se atreven a hablar de ello aún menos que de la institución que carcome la vida misma tanto de hombres como de mujeres. Me refiero a la cuestión sexual, cuya mera mención provoca espasmos morales en la mayoría de la gente.
Es un hecho admitido que la mujer está siendo criada como una mercancía sexual, y sin embargo se la mantiene en absoluta ignorancia sobre el significado y la importancia del sexo. Todo lo relacionado con el tema es reprimido, y las personas que intentan aportar luz a esta terrible oscuridad son perseguidas y encarceladas.