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nydus/Anarchism and Other EssaysPublic
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La psicología de la violencia política

«Me fui de mi lugar natal porque las lágrimas me brotaban a menudo al ver que a las niñas de ocho o diez años se las obligaba a trabajar quince horas al día por el mísero jornal de veinte céntimos. Jóvenes de dieciocho o veinte años también trabajan quince horas diarias, por una remuneración ridícula. Y eso no les ocurre solo a mis compatriotas, sino a todos los trabajadores, que sudan todo el día por un mendrugo de pan, mientras su labor produce riqueza en abundancia. Los trabajadores se ven obligados a vivir en las condiciones más infelices, y su alimento consiste en un poco de pan, unas pocas cucharadas de arroz y agua; de modo que, a la edad de treinta o cuarenta años, están agotados y van a morir a los hospitales. Además, como consecuencia de la mala alimentación y el exceso de trabajo, estas infelices criaturas son devoradas por cientos por la pelagra, una enfermedad que, en mi país, ataca, como dicen los médicos, a quienes están mal alimentados y llevan una vida de penurias y privaciones».

He observado que hay muchísima gente que pasa hambre, y muchos niños que sufren, mientras el pan y la ropa abundan en las ciudades. Vi muchas y grandes tiendas llenas de ropa y de géneros de lana, y también vi almacenes llenos de trigo y maíz, adecuados para los necesitados. Y, por otra parte, vi a millares de personas que no trabajan, que no producen nada y viven del trabajo ajeno; que gastan todos los días miles de francos en sus diversiones; que corrompen a las hijas de los trabajadores; que poseen viviendas de cuarenta o cincuenta habitaciones; veinte o treinta caballos, muchos criados; en una palabra, todos los placeres de la vida.

"Creía en Dios; pero cuando vi una desigualdad tan grande entre los hombres, reconocí que no fue Dios quien creó al hombre, sino el hombre el que creó a Dios. Y descubrí que aquellos que quieren que sus bienes sean respetados, tienen interés en predicar la existencia del paraíso y del infierno, y en mantener al pueblo en la ignorancia.

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