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nydus/Anarchism and Other EssaysPublic
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El drama moderno: Un poderoso difusor del pensamiento radical

Tal fue el destino del presidente de la compañía, Anthony, y de David Roberts. Sin duda representaban polos opuestos: polos antagónicos entre sí, polos divididos por una brecha terrible que jamás podrá salvarse. Sin embargo, compartieron un destino común. Anthony es la encarnación del conservadurismo, de las viejas ideas, de los métodos de hierro:

"He sido presidente de esta compañía treinta y dos años. He luchado contra los hombres cuatro veces. Jamás he sido vencido. Se ha dicho que los tiempos han cambiado. Si lo han hecho, yo no he cambiado con ellos. Se ha dicho que los patrones y los obreros son iguales. ¡Patrañas! Solo puede haber un amo en una casa. Se ha dicho que el Capital y el Trabajo tienen los mismos intereses. ¡Patrañas! Sus intereses están tan distantes como los polos. Solo hay una forma de tratar a los hombres: con vara de hierro. Los patrones son patrones. Los hombres son hombres."

Quizá no nos guste esta adhesión a viejas nociones reaccionarias, y sin embargo hay algo admirable en el valor y la coherencia de este hombre, ni es la mitad de peligroso para los intereses de los oprimidos que nuestros reformadores sentimentales y blandengues que roban con nueve dedos y dan bibliotecas con el décimo; que trituran a los seres humanos como Russell Sage y luego gastan millones de dólares en trabajo de investigación social; que convierten a hermosas plantas jóvenes en mujeres ancianas y ajadas, y luego les dan unos pocos dólares mezquinos o fundan un Hogar para Mujeres Trabajadoras.

Anthony es un digno enemigo; y para luchar contra semejante enemigo, uno debe aprender a enfrentarlo en batalla abierta.

David Roberts posee todos los atributos mentales y morales de su adversario, unidos al espíritu de revuelta y a la profundidad de las ideas modernas. Él también es coherente y no se conforma con nada para su clase que no sea la victoria completa.

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