en peligro la vida humana al preparar la JOVEN INDIA, una nave podrida y peligrosa, para hacerse a la mar.
Pero el regreso de Lona le hace cobrar conciencia de la vacuidad y mezquindad de su vida estrecha. Trata de aplacar a su conciencia despierta con la esperanza de haber despejado el terreno para la vida mejor de su hijo, de la nueva generación. Pero incluso esta última esperanza no tarda en venirse abajo, al comprender que la verdad no puede edificarse sobre una mentira. En el mismo momento en que todo el pueblo se dispone a celebrar al gran benefactor de la comunidad con alabanzas de banquete, él mismo, que ha alcanzado ya la plena madurez espiritual, confiesa ante los convecinos reunidos:
—No tengo derecho a este homenaje... Mis conciudadanos deben conocerme hasta la médula. Que cada uno se examine a sí mismo, pues, y realicemos la predicción de que a partir de este acontecimiento comenzamos un tiempo nuevo. Lo viejo, con su ostentación, su hipocresía, su vacuidad, su decoro mentiroso y su penosa cobardía, quedará atrás como un museo, abierto a la instrucción.
Con CASA DE MUÑECAS Ibsen ha abierto el camino para la emancipación de la mujer.
Nora despierta de su papel de muñeca para tomar conciencia de la injusticia cometida contra ella por su padre y su esposo, Helmer Torvald.
—Mientras estuve en casa con papá, solía contarme todas sus opiniones, y yo tenía las mismas opiniones. Si tenía otras, las ocultaba, porque él no las habría aprobado. Solía llamarme su hija-muñeca, y jugaba conmigo como yo jugaba con mis muñecas. Luego vine a vivir a tu casa. Lo arreglabas todo según tu gusto, y a mí me empezó a gustar lo mismo que a ti, o fingí que era así. Cuando miro atrás ahora, me parece que he vivido como una mendiga, al día. Viví haciendo trucos para ti, Torvald, pero tú así lo quisiste. Tú y papá me habéis hecho un gran daño.