insulto y la injuria que el patriotismo acumula sobre el soldado mismo —ese pobre y engañado víctima de la superstición y la ignorancia—. Él, el salvador de su país, el protector de su nación, ¿qué tiene el patriotismo reservado para él? * Una vida de sumisión servil, vicio y perversión, durante la paz; * una vida de peligro, exposición y muerte, durante
Durante una reciente gira de conferencias en San Francisco, visité el Presidio, el lugar más hermoso con vistas a la bahía y al parque Golden Gate.
Su propósito debería haber sido el de áreas de juego para niños, jardines y música para el esparcimiento de los cansados. En su lugar, se vuelve feo, aburrido y gris debido a los cuarteles; cuarteles en los que los ricos no permitirían vivir a sus perros.
En estas miserables chabolas se amontona a los soldados como a ganado; allí desperdician sus días de juventud, lustrando las botas y los botones de latón de sus oficiales superiores. Allí vi también la distinción de clases: robustos hijos de una República libre, formados en fila como convictos, rindiendo saludo a cualquier insignificante teniente.
¡Igualdad estadounidense, que degrada la hombría y enaltece el uniforme!
La vida en los cuarteles tiende además a desarrollar tendencias de perversión sexual. Está produciendo gradualmente en esta línea resultados similares a los de las condiciones militares europeas. Havelock Ellis, el célebre escritor sobre psicología sexual, ha realizado un estudio exhaustivo del tema. Cito: