"William Rockefeller tiene un hijo, William G. Rockefeller. Él es nuestro hombre para tesorero y secretario. No hay uno entre diez mil que no piense que William G. es el Rockefeller padre, así que el nombre es tan bueno para el país como el de su padre, y en las calles State y Wall es mejor, pues entre financieros se sabe que William Rockefeller dudaría más en exponer a su hijo a la intemperie en una empresa que no aprueba que en meterse él mismo. Así que tiene que ser William G. Rockefeller".
Mr. Rogers no vio la idea con buenos ojos, y pude ver que le costaría bastante trabajo arreglar el asunto. Sin embargo, era necesario, y asumió el encargo. Continué:
"Eso cubre lo de la compañía. Segundo, imprimiremos tres anuncios: un aviso sencillo del City Bank, que deberá estar firmado no solo con el habitual «National City Bank», sino con el de «James Stillman, Presidente». Este seguirá inmediatamente al anuncio de la compañía, el cual redactaré de tal modo que se expongan las enormes propiedades que componen la consolidación, pero sin entrar en detalles sobre el alcance de nuestras participaciones en ninguna de ellas. En su propio anuncio ofreciendo las acciones, el City Bank se referirá al anuncio de la Amalgamated como si allí se hubiesen dado todos los pormenores, y me encargaré de que se lea con franqueza y transparencia, y aun así no contenga nada que deba asustar a Stillman. Luego habrá un tercer anuncio, firmado por mí, en el que, en los términos más claros y contundentes de los que dispongo, diré exactamente qué es la compañía y qué se propone hacer".
—Hasta ahora todo va bien —asintió el señor Rogers.
—Hay una cosa más —continué—. No se puede plantear abiertamente que soy el agente autorizado de la Amalgamated Company y del City Bank; bueno, debo tener el equivalente a eso. Debe demostrarse por deducción. Si inserto estos tres anuncios en los periódicos y los pagó, y la