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nydus/The VampirePublic
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Capítulo I

“No se sabrá.”

«¡Jura! —gritó el moribundo, incorporándose con violenta exaltación—. ¡Jura por todo lo que tu alma venera, por todo lo que tu naturaleza teme, jura que, durante un año y un día, no revelarás tu conocimiento de mis crímenes ni de mi muerte a ningún ser viviente de ninguna manera, pase lo que pase, o veas lo que veas!».

Sus ojos parecían salirse de las órbitas:

«¡Lo juro!», dijo Aubrey; se desplomó risueño sobre la almohada y no exhaló más aliento.

Aubrey se retiró a descansar, pero no durmió; los múltiples acontecimientos de su relación con este hombre acudieron a su mente, y no sabía por qué; cuando recordaba su juramento, un escalofrío helado lo recorría, como por el presentimiento de algo horrible que lo aguardaba.

Al levantarse temprano por la mañana, se disponía a entrar en la choza donde había dejado el cadáver, cuando un bandido le salió al encuentro y le informó de que ya no estaba allí, pues él y sus compañeros, tras su retirada, lo habían trasladado a la cúspide de un monte cercano, cumpliendo la promesa que le habían hecho a su señoría de que sería expuesto al primer rayo frío de la luna que se alzara tras su muerte.

Aubrey, asombrado, y tomando a varios de los hombres, decidió ir a enterrarlo en el lugar mismo donde se hallaba. Pero, al subir a la cima, no encontró rastro alguno ni del cadáver ni de las ropas, aunque los bandidos juraban que señalaban la roca idéntica en la que habían depositado el cuerpo. Por un momento su mente se vio devorada por conjeturas, pero al fin regresó, convencido de que habían sepultado el cadáver por robarle las vestiduras.

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