selecta de Inglaterra. Hawkins irá de pinche. Harás un pinche famoso, Hawkins. Usted, Livesey, es el médico del barco; yo soy el almirante. Nos llevaremos a Redruth, Joyce y Hunter. Tendremos vientos favorables, una travesía rápida y ni la más mínima dificultad para encontrar el lugar, y dinero para comer, para revolcarnos en él, para jugar a los patos y las ranas por los restos.
—Trelawney —dijo el doctor—, iré con usted; y doy fe de que Jim también, y será un honor para la empresa. Tan solo hay un hombre al que temo.
—¿Y ese quién es? —gritó el hacendado—. ¡Diga el nombre del perro, señor!
—Usted —replicó el doctor—, porque no sabe callarse la boca. No somos los únicos hombres que saben de este papel. Esos tipos que