hacia el Irk y que contienen, sin reservas, las viviendas más horribles que jamás he contemplado—. En uno de estos patios hay, situado directamente en la entrada, al fondo del paso cubierto, un retrete sin puerta, tan sucio que los habitantes solo pueden entrar y salir del patio atravesando charcos hediondos de orina estancada y excrementos. Este es el primer patio en el Irk, aguas arriba del puente Ducie, por si a alguien le apeteciera echarle un vistazo. Aguas abajo, a orillas del río, hay varias tenerías que llenan todo el vecindario con el hedor de la putrefacción animal.
Debajo de Ducie Bridge, la única entrada a la mayoría de las casas es a través de escaleras estrechas y sucias, y sobre montones de basura y suciedad.
El primer patio debajo de Ducie Bridge, conocido como Allen’s Court, se encontraba en tal estado en la época del cólera que la policía sanitaria ordenó que fuera evacuado, barrido y desinfectado con cloruro de cal. El doctor Kay ofrece una descripción terrible del estado de este patio en aquel momento.
Desde entonces, parece haber sido parcialmente derruido y reconstruido; al menos, al mirar hacia abajo desde Ducie Bridge, el transeúnte ve varias paredes arruinadas y montones de escombros junto a algunas casas más nuevas.
La vista desde este puente, misericordiosamente oculta a los mortales de baja estatura por un antepecho tan alto como un hombre, es característica de toda la comarca. En el fondo fluye, o más bien se estanca, el Irk, un arroyo estrecho, negro como el carbón, de mal olor, lleno de escombros y desperdicios, que deposita en la orilla derecha, más llana. En tiempo seco, una larga hilera de los más repugnantes charcos de cieno verde negruzco queda estancada en esta orilla, de cuyas profundidades surgen constantemente burbujas de gas miasmático que exhalan