Codal
nydus/The Sign of the FourPublic
Página 7 de 170
Table of Contents

I. La ciencia de la deducción

“Mi mente —dijo— se rebela contra el estancamiento. Dame problemas, dame trabajo, dame el criptograma más abstruso o el análisis más intrincado, y estaré en mi propio ambiente. Puedo prescindir entonces de los estimulantes artificiales. Pero aborrezco la insulsa rutina de la existencia. Anhelo la exaltación mental. Por eso he elegido mi propia y particular profesión —o más bien la he creado, pues soy el único en el mundo—”.

—¿El único detective extraoficial? —dije, levantando las cejas.

“El único detective consultor no oficial —respondió—. Soy el último y más alto tribunal de apelación en materia de investigación.

Cuando Gregson, Lestrade o Athelney Jones no dan pie con bola —lo cual, dicho sea de paso, es su estado normal—, el asunto se pone en mis manos. Analizo los datos, como un experto, y emito la opinión de un especialista.

No me atscribo ningún mérito en tales casos. Mi nombre no figura en ningún periódico. El trabajo en sí, el placer de encontrar un campo para mis singulares facultades, es mi mayor recompensa. Pero usted mismo ya ha tenido alguna experiencia con mis métodos de trabajo en el caso de Jefferson Hope”.

—Sí, en efecto —dije cordialmente—. Jamás me ha impresionado tanto ninguna otra cosa en la vida. Incluso lo plasmé en un pequeño folleto con el título un tanto fantástico de Estudio en escarlata.

Negó con la cabeza tristemente. > «Le eché un vistazo —dijo—. Sinceramente, no puedo felicitarle por ello. La investigación es, o debería ser, una ciencia exacta, y hay que tratarla de la misma manera fría y desapasionada. Usted ha intentado teñirla

7