No se objetará que los casos de semejante delirio son raros, porque es tarea de los pintores morales exhibir su materia en las formas más instructivas y memorables. Si la historia aporta un solo hecho paralelo, constituye una vindicación suficiente del autor; mas la mayoría de los lectores probablemente recordará un caso auténtico, notablemente similar al de Wieland.
Será necesario añadir que esta narración es dirigida, en forma epistolar, por la dama cuya historia contiene, a un pequeño número de amigos, cuya curiosidad respecto a ella se había visto grandemente despierta.
Puede mencionarse asimismo que estos acontecimientos tuvieron lugar entre la conclusión de la guerra franco-india y el comienzo de la guerra revolucionaria.
Las memorias de Carwin, a las que se alude al final de la obra, serán publicadas o suprimidas según sea la acogida que se le dé al presente intento.
C. B. B. 3 de septiembre de 1798.