“Y estando solo en una habitación donde solía divertirse, tomó un trozo de carbón y dibujó figuras sobre las tablas, intentando, por ejemplo, hacer un círculo perfectamente redondo, un triángulo cuyos lados y ángulos fuesen iguales, y figuras similares. Tuvo éxito en su tarea, y luego se esforzó por determinar la proporción de las figuras, aunque tanto se había esmerado su padre en ocultarle todo conocimiento de esa índole, que ni siquiera sabía los nombres de las figuras. Se inventó nombres, luego definiciones, después axiomas y, por último, demostraciones; y de este modo había llevado sus investigaciones hasta la trigésima segunda proposición del primer libro de Euclides.” 5
En este punto, una visita «sorpresa» de su padre le interrumpió en su tarea, aunque, tan absorto estaba en ella, que page 11al principio no reconoció la presencia de su padre. El mayor de los Pascal, tras cerciorarse del asombroso logro que el joven matemático había elaborado por sí mismo en la soledad, corrió con lágrimas de alegría a comunicarle el hecho a su amigo M. le Pailleur. Se acordó entre ambos que tal aptitud para la ciencia no debía ser coartada por más tiempo, y al muchacho se le proporcionaron los medios para continuar sus estudios matemáticos. Antes de haber cumplido los dieciséis años había escrito el famoso tratado sobre las Cónicas que suscitó la «incredulidad y el asombro mezclados» de Descartes. 6
La felicidad del hogar de Pascal se vio interrumpida de repente por una calamidad imprevista. Al venir