con todos ellos. Y era república; y así no se armaban muchos caballeros hidalgos pobres, por su poca posibilidad, sino eran aquellos que por sus nobles y loables hechos lo habian merecido, que en tal caso los caciques cabeceros y los mas supremos Señores Reyes, pues tenian meromixto imperio con sus tierras, y orca y cuchillo para ejecutar los casos de justicia, como en efecto era así. Finalmente, que los que oradaban las orejas, bezos, y narices de estos, que así se armaban caballeros, eran caballeros ancianos y muy antiguos, los cuales estaban dedicados para esto; y así como para en los casos de justicia y consejos de guerra. Servian estos caballeros veteranos en la república, los cuales eran temidos, obedecidos, y reverenciados en muy gran veneracion y estima. Y como atras dejámos dicho, que al cabo de los 40 ó 60 dies de ayuno de los caballeros nobles los sacaban de allí para llevarlos al templo mayor donde tenian sus simulacros; no les oradaban entonces las orejas, narices, ni labios, que son los labios de la parte de abajo, sino que cuando se ponian en el ayuno, entonces; y ante todas cosas les hacian estos bestiales espectáculos; y en todo el tiempo de ayuno estaba en cura, para que el dia de la mayor ceremonia fuese sano de las heridas, que pudiesen ponerle las orejeras y bezotes sin ningun detrimento ni dolor; y en todo este tiempo no se lavaban, antes estaban todo tiznados y embiajados de negro, y con muestras de gran humildad para conseguir y alcanzar tan gran merced y premio, velando las armas todo el tiempo del ayuno segun sus ordenanzas, constitutiones, y usos y costumbres entre ellos tan celebrados. Tambien usaban tener las puertas donde estaban ayunando cerradas con ramos de laurel, cuyo árbol entre los naturales era muy estimado.
No. X.—See vol. ii. p. 300.
EXTRACT FROM OVIEDO’S “HISTORIA DE LAS INDIAS,” MS., LIB. XXXIII. CAP. XLVI
[This chapter, which has furnished me with many particulars