ciento otros, que he gastado de los que traje é me han enviado, que algunos de ellos debo tambien que los an tomado prestados para enviarme, y todos corren cambios; y en cinco años poco menos que ha que salí de mi casa, no es mucho lo que he gastado, pues nunca ha salido de la Corte, con tres hijos que traygo en ella, con letrados, procuradores, y solicitadores; que todo fuera mejor empleado que V. M. se sirviera de ello y de lo que yo mas hoviera adquirido en esta tiempo; ha ayudado tambien la ida de argel. Pareceme que al cojer del fruto de mis trabajos no devia hecharlo en basijas rotas, y dejarlo en juicio de pocos, sino tornar á suplicar á V. M. sea servido que todos quantos jueces V. M. tiene en sus Consejos conozcan de esta causa, y conforme á justicia la sentenciase.—Yo he sentido del obispo de Cuenca que desea que obiese para esto otros jueces demas de los que hay; porque él y el licenciado Salmeron, nuebo Oidor en este Consejo de Indias, son los que me despojáron sin hoyrme de hecho, siendo jueces en la nueva España, como lo tengo provado, y con quien yo traigo pleito sobre el dicho despojo, y les pido cantidad de dineros de los intereses y rentas de lo que me despojáron; y está claro que no han de sentenciar contra si. No les he querido recusar en este caso, porque siempre crey que V. M. fuera servido que no llegara á estos términos; y no seyendo V. M. servido que hayan mas jueces que determinen esta causa, serme ha forzado recusar al Obispo de Cuenca y á Salmeron, y pesar mehía en el ánima porque no podrá ser sin alguna dilacion; que para mí no puede ser cosa mas dañosa, porque he sesenta años, y anda en cinco que salí de mi casa, y no tengo mas de un hijo Varon que me
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