sus Dioses, é sino lo daban, habian de sacrificarle á él: Dábanle tres hanegas de mahiz vna, é de todo lo que grangeaban, ó comian, ó bebian; En fin, de todo se le daba el tercio; É él que desto faltaba pagaba con la cabeza. En cada pueblo tenian Mayordomo con sus libros del número de la gente é de todo lo demas asentado por tales figuras é caracteres quellos se entendian sin discrepancia, como entre nosotros con nuestras letras se entenderia vna cuenta mui bien ordenada. É aquellos particulares Mayordomos daban quenta á aquellos que residian en Temixtitan, é tenian sus alholíes é magazenes é depósitos donde se recogian los tributos, é oficiales para ello, é ponian en cárceles los que á su tiempo no pagaban, é dábanles término para la paga, é aquel pasado é no pagado, justiciaban al tal deudor, ó le hacian esclavo.
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Dexemos esta materia, é volvamos á este gran Príncipe Montezuma, el qual en vna gran sala de 150 pies de largo, é de 50 de ancho, de grandes vigas é postes de madera que lo sostenian, encima de la qual, era todo vn terrado é azutea, é tenia dentro desta sala muchos géneros de aves, é de animales. Havia 50 águilas caudales en jaolas, tigres, lobos, culebras, tan gruesas como la pierna, de mucho espanto, é en sus jaolas así mismo, é allí se les llevaba la sangre de los hombres é mugeres é niños que sacrificaban, é cebaban con ella aquellas bestias; é habia vn suelo hecho de la mesma sangre humana en toda la dicha sala, é si se metia vn palo ó vara temblaba el suelo. En entrando por la sala, el hedor era mucho é aborrecible é asqueroso; las culebras daban grandes é horribles silvos, é los gemidos é tonos de los otros animales allí presos era una melodia infernal, é para poner espanto; tenian 500 gallinas de racion cada