for the narrative, contains a minute account of Montezuma’s household and way of life, gathered by the writer, as he tells us, from the testimony of different individuals of credit, who had the best means of information. It affords a good specimen of the historian’s manner, and may have interest to the Castilian scholar, since the original has never been published, and, to judge from appearances, is not likely to be
Quando este gran Príncipe Montezuma comia, estaba en una gran sala encalada é mui pintada de pinturas diversas; allí tenia enanos é chocarreros que le decian gracias é donaires, é otros que jugaban con vn palo puesto sobre los pies grande, é le traian é meneaban, con tanta facilidad é ligereza, que parecia cosa imposible; e otros hacian otros juegos é cosas de mucho para se admirar los hombres. A la puerta de la sala estaba vn patio mui grande, en que habia cien aposentos de 25 ó 30 pies de largo, cada uno sobre sí, en torno de dicho patío, é allí estaban los Señores principales aposentados como guardas del palacio ordinarias, y estos tales aposentos se llaman galpones, los quales á la contina ocupan mas de 600 hombres, que jamas se quitaban de allí, é cada vno de aquellos tenian mas de 30 servidores, de manera que á lo menos nunca faltaban 3000 hombres de guerra en esta guarda cotidiana del palacio. Quando queria comer aquel príncipe grande, daban le agua á manos sus Mugeres, é salian allí hasta 20 dellas las mas queridas é mas hermosas é estaban en pie en tanto que él comia; É traíale vn Mayordomo ó Maestre-sala 3000 platos ó mas de diversos manjares de gallinas, codornices, palomas, tórtolas, é otras aves, é algunos platos de muchachos tiernos guisados á su modo, é todo mui lleno de axi, é el comia de lo que las mugeres le trahian ó queria. Despues que habia acabado de comer se tornaba à labar