Los dirigentes no tienen intención alguna, una vez alcanzados los objetivos anunciados en ella, de fijar otros nuevos con el único fin de aumentar artificialmente el descontento de las masas y asegurar así la existencia continuada del Partido.
- Exigimos la unión de todos los alemanes para formar una Gran Alemania sobre la base del derecho de autodeterminación de los pueblos.
- Exigimos la igualdad de derechos para el pueblo alemán en su trato con otras naciones, y la abolición de los Tratados de Paz de Versalles y Saint-Germain.
- Exigimos tierra y territorio (colonías) para la alimentación de nuestro pueblo y para el asentamiento de nuestra población superflua.
- Nadie sino los miembros de la nación pueden ser ciudadanos del Estado. Nadie sino aquellos de sangre alemana, sea cual fuere su credo, pueden ser miembros de la nación. Ningún judío, por lo tanto, puede ser miembro de la nación.
- Cualquier persona que no sea ciudadana del Estado solo podrá vivir en Alemania en calidad de huésped y deberá ser considerada sujeta a las leyes de extranjería.
- El derecho de voto en el gobierno y la legislación del Estado debe ser disfrutado únicamente por los ciudadanos del Estado. Exigimos, por tanto, que todos los nombramientos oficiales, de cualquier clase, ya sea en el Reich, en el país o en las localidades más pequeñas, se concedan exclusivamente a los ciudadanos del Estado.
Nos oponemos a la corrupta costumbre del Parlamento de cubrir los puestos únicamente con vistas a consideraciones de partido, y sin tener en cuenta el carácter o la capacidad.
- Exigimos que el Estado tenga como deber primario fomentar la industria y el sustento de los ciudadanos del Estado. Si no es posible alimentar a toda la población del Estado, los nacionales extranjeros (no ciudadanos del Estado) deben ser expulsados del Reich.
- Se debe impedir toda inmigración no alemana. Exigimos que todos los no arios que hayan entrado en Alemania después del 2 de agosto de 1914 sean expulsados inmediatamente del Reich.
- Todos los ciudadanos del Estado serán iguales en cuanto a derechos y deberes.
- Debe ser el primer deber de cada ciudadano del Estado trabajar con su mente o con su cuerpo. Las actividades del individuo no deben chocar con los intereses de la totalidad, sino que deben desarrollarse dentro del marco de la comunidad y ser para el bien general.