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nydus/The Problems of PhilosophyPublic
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I. Apariencia y Realidad

nosotros mismos, sin ser —como de otro modo lo sería la materia— algo totalmente incognoscible, en el sentido de que solo podemos inferirlo, y nunca podemos ser directa e inmediatamente conscientes de ello.

Otros filósofos desde Berkeley también han sostenido que, aunque la mesa no depende para su existencia de ser vista por mí, sí depende de ser vista (o percibida de otro modo en la sensación) por alguna mente⁠—no necesariamente la mente de Dios, sino más bien la mente colectiva total del universo. Esto lo sostienen, al igual que Berkeley, principalmente porque piensan que no puede haber nada real⁠—o en cualquier caso nada que se sepa que es real, excepto las mentes y sus pensamientos y sentimientos. Podríamos formular el argumento con el que apoyan su punto de vista de alguna manera como esta: «Todo lo que puede pensarse es una idea en la mente de la persona que lo piensa; por lo tanto, nada puede ser pensado excepto ideas en las mentes; por lo tanto, cualquier otra cosa es inconcebible, y lo que es inconcebible no puede existir».

Tal argumento, en mi opinión, es falaz; y, por supuesto, quienes lo esgrimen no lo exponen de un modo tan breve ni tan burdo. Pero, sea válido o no, el argumento se ha defendido de muy diversas formas; y muchísimos filósofos, tal vez una mayoría, han sostenido que no hay nada real excepto las mentes y sus ideas. Tales filósofos se denominan «idealistas». Cuando llegan a explicar la materia, o bien afirman, como Berkeley, que la materia no es en realidad más que un conjunto de ideas, o bien sostienen, como Leibniz (1646⁠–⁠1716), que lo que se presenta como materia es en verdad un conjunto de mentes más o menos rudimentarias.

Pero estos filósofos, aunque niegan la materia en cuanto opuesta a la mente, sin embargo, en otro sentido, admiten la materia. Se recordará que hicimos dos preguntas; a saber, (1) ¿Hay realmente una mesa en

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