que apunta a la prevención. Deja de ser simplemente una reforma de las formas, y aborda de manera integral no solo las condiciones de vida, sino la vida misma. 2. En segundo lugar, su método ya no es casual, sino organizado y sistemático, al basarse en un conocimiento creciente de aquellas ciencias biológicas que apenas estaban en su infancia cuando comenzó la era de la reforma social. Así, la higiene social es a la vez más radical y más científica que la antigua concepción de la reforma social. Es el método inevitable mediante el cual, en una determinada etapa, la civilización se ve obligada a continuar su propio curso y a preservar, tal vez a elevar, a
La era de la reforma social sucedió al auge del industrialismo moderno y, sin duda en gran medida por esta razón, aunque se trataba de un movimiento internacional, cobró forma definida y autoconsciencia primero en Inglaterra. Hubo tal vez otras razones por las cuales debió destacar de manera especial en primer lugar en Inglaterra. Cuando a finales del siglo XVII Muralt, un caballero suizo muy inteligente, visitó Inglaterra y escribió sus Lettres sur les Anglais, que no carecen de simpatía, le llamó la atención una curiosa contradicción en el carácter inglés. Es un pueblo bondadoso, observó, muy rico, tan bien alimentado que a veces muere de obesidad, y detesta tanto la crueldad que por real decreto se ordena que a los peces y a los patos de los estanques se les alimente debida y adecuadamente. Con todo, descubrió que esta nación bondadosa, rica y enemiga de la crueldad permitía sistemáticamente que los presos de sus cárceles murieran de inanición. «La gran crueldad de los ingleses —señala Muralt— radica en permitir el mal más que en cometerlo.»1 La raíz de esta aparente contradicción residía claramente en una independencia y una devoción por la libertad algo excesivas. Damos a un hombre plena libertad, parecían haber dicho, para trabajar, para enriquecerse,