todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo es vanidad y aflicción de espíritu. … Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí, yo he engrandecido, y he crecido en sabiduría más que todos los que fueron antes de que mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia. Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; he conocido que aun esto es aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.”
Dije en mi corazón: «Anda, te probaré con la alegría, y gozarás de bienes». Mas he aquí esto también era vanidad.
De la risa dije: «Enloquece»; y del placer: «¿De qué sirve?».
Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, asido a la necedad, hasta ver cuál era el bien de los hijos de los hombres, en el cual diesen debajo del cielo todos los días de su vida.
Engrandecí mis obras; me edificé casas; planté viñas;