forma que adopta la distribución de cualquier diferencia regida absolutamente por el azar.
Supongamos que un tirador experto dispara mil veces al centro de una determinada estaca en una cerca de estacas, y que no hay viento ni ninguna otra fuente de error constante que distorsione su puntería. A la larga, el mayor número de sus disparos se concentrará en la estaca apuntada, y de sus fallos habrá tantos a un lado como al otro, tantos por encima como por debajo del centro.
Ahora bien, si todos los disparos, al golpear la cerca, pudieran caer en una caja situada debajo, que tuviera un compartimento para cada estaca, al final de su práctica se descubriría que los compartimentos se llenaron de manera desigual, con la mayoría de las balas en el que representa la estaca del medio y la menor cantidad en los de los extremos. Los compartimentos intermedios tendrían números intermedios de balas.
Todo el esquema se muestra en la Fig. 11. Si se traza una línea para conectar las cimas de todas las columnas de balas, se formará una curva o gráfico aproximado, que representa una distribución típica de probabilidad o azar. Para cualquiera será evidente que la distribución estuvo realmente gobernada por el "azar", es decir, por una multiplicidad de causas demasiado complejas como para permitir un análisis detallado. El tirador selecto imaginario era un experto, e intentaba alcanzar el mismo punto en cada disparo. La desviación con respecto al centro ha de ser necesariamente la misma en todos los lados.