tratamos con los deficientes extremos, tales como los débiles mentales, los dementes y los epilépticos. Entre tales personas, la felicidad humana se vería promovida tanto ahora como en el futuro si el número de descendientes fuera
- Hay otro argumento que puede esgrimirse legítimamente, y que puede atraer a quienes son relativamente insensibles a los aspectos biológicos o incluso humanitarios del asunto. Se trata del argumento financiero.
Excepto los estudiantes de la eugenesia, pocas personas se dan cuenta de cuán abrumadora es la factura que se paga anualmente por el cuidado de los deficientes. La cantidad que el estado de Nueva York gasta cada año en el mantenimiento de sus pupilos dementes es mayor que la que gasta en cualquier otro propósito, excepto la educación; y en muy pocos años, si su población de dementes continúa aumentando al ritmo actual, gastará más en ellos que en la educación de sus niños normales.
El costo del cuidado institucional para los socialmente inadaptados dista mucho de ser todo lo que esta gente le cuesta al estado; pero al menos esas cifras no se basan en conjeturas. El costo anual4 de mantener a un pupilo con retraso mental del estado, en varios estados federados, es:
| Illinois | $136.50 |
|---|---|
| Indiana | 147.49 |
| Minnesota | 148.05 |
| Ohio | 155.47 |
| Wisconsin | 159.77 |
| Kansas | 170.16 |
| Míchigan | 179.42 |
| Kentucky | 184,77 |
| California | 208,97 |
| Maine | 222,99 |