también su historia y sus responsabilidades. Qué carga tan pesada era se indica en estas páginas.
El registro de las fechas es la medida de nuestra paciencia. ¿Puede alguien afirmar que somos precipitados si ahora descartamos las palabras vanas y decimos categóricamente que el asunto debe resolverse en una fecha próxima determinada, o que apelaremos a todas y cada una de las Potencias, con las pruebas a la vista, para que nos ayuden a resolverlo?
Si las Potencias se niegan a hacerlo, entonces es nuestro deber honrar las garantías que dimos respecto a la seguridad de estas pobres gentes, y dedicarnos a la tarea de resolverlo nosotros mismos. Si las Potencias se suman, o nos dan un mandato, tanto mejor. Pero tenemos un mandato de algo superior a las Potencias que nos obliga a actuar.
Sir Edward Grey nos ha dicho en su discurso del 22 de julio de 1909 que un peligro para la paz europea radica en este asunto. Mirémoslo fijamente a los ojos. ¿De dónde proviene?
¿Es de Alemania, con sus tradiciones de apacible vida hogareña, de donde vendrá —es este el poder que levantaría una mano para ayudar a los carniceros de Mongalla y de la Domaine de la Couronne? ¿Es probable que aquellos que con tanta justicia admiran el espléndido ejemplo público y privado de Guillermo II