Muchos somos en Inglaterra los que consideramos que el crimen perpetrado en las tierras del Congo por el rey Leopoldo de Bélgica y sus secuaces es el mayor que se ha conocido jamás en los anales humanos.
Personalmente, soy firmemente de esa opinión.
- Ha habido grandes expropiaciones como la de los normandos en Inglaterra o la de los ingleses en Irlanda.
- Ha habido masacres de poblaciones como la de los sudamericanos por los españoles o la de las naciones subyugadas por los turcos.
Pero nunca antes se había dado una mezcla semejante de expropiación en masa y masacre en masa, llevadas a cabo bajo un odioso disfraz de filantropía y con los más bajos motivos comerciales como justificación.
Es esta causa sórdida y la hipocresía beata lo que hace que este crimen no tenga paralelo en su horror.
Los testigos del crimen son de todas las naciones, y no hay posibilidad de error en cuanto a los hechos. Hay cónsules británicos como Casement, Thesiger, Mitchell y Armstrong, todos escribiendo en su calidad oficial con todo lujo de detalles sobre hechos y fechas. Hay franceses como Pierre Mille y Félicien Challaye, ambos autores de libros sobre el tema. Hay misioneros de muchas razas: Harris, Weeks y Stannard (británicos); Morrison, Clarke y Shepherd (estadounidenses); Sjoblom (sueco) y el padre Vermeersch, el jesuita.