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nydus/The Crime of the CongoPublic
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I. Cómo se fundó el Estado Libre del Congo

en un país tan grande como toda Europa excluida Rusia. Ese fue el resultado admitido de su empresa. Ahora escuchad al señor Beernaert, el primer ministro belga, hablando en el año 1885:

“El Estado, del que nuestro Rey será el soberano, será una especie de Colonia internacional. No habrá monopolios ni privilegios...

Todo lo contrario: absoluta libertad de comercio, libertad de propiedad, libertad de navegación”.

Aquí están también las palabras del barón Lambermont, el plenipotenciario belga en la Conferencia de Berlín:

“La tentación de imponer impuestos abusivos encontrará su correctivo, si es necesario, en la libertad de comercio... No cabe duda alguna en cuanto al sentido estricto y literal de la expresión «en asuntos comerciales». Significa... el derecho ilimitado de todos a comprar y a vender”.

La cuestión de la humanidad es tan urgente que oscurece la de los compromisos comerciales incumplidos, pero solo en cuanto a estos últimos hay sobrados motivos para afirmar que todas las condiciones sobre las cuales se fundó este Estado han sido abierta y notoriamente violadas y que, por lo tanto, sus títulos de propiedad están viciados desde el principio.

En la época en que las profesiones del Rey hicieron de todo el mundo sus entusiastas aliados. Los Estados Unidos fueron los primeros en apresurarse a dar reconocimiento formal al nuevo Estado. Que sea el primero, también, en comprender la verdad y dar pasos públicos para retractarse de lo que ha hecho. Las iglesias y las Cámaras de Comercio de Gran Bretaña estaban todas a favor de Leopoldo; las primeras atraídas por la perspectiva de introducir

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